¿Hacia dónde va el diseño gráfico?

De "hacedores" a directores de orquesta:

La verdad es que el sector del diseño está viviendo una revolución silenciosa. A menudo, cuando alguien piensa en un diseñador, se imagina a una persona peleándose con Photoshop o moviendo nodos en Illustrator. Pero, si algo nos ha enseñado la evolución de nuestra profesión, es que la herramienta es solo eso: una herramienta.

Hoy queremos compartir con vosotros unas reflexiones sobre el cambio de paradigma que estamos viviendo en el estudio y en la industria. Porque, sinceramente, el valor real de un creativo ya no está en saber usar la «varita mágica», sino en algo mucho más humano y escaso.

 

1. El fin del «operador de software»

Comentaba un grupo de expertos recientemente algo que nos hizo pensar: el rol del diseñador tiene que evolucionar hacia la figura del curador o director de arte. Ya no se trata solo de entregar el arte final de una carpeta o un logo. La ejecución técnica es el «desde», pero el plano estratégico es donde se gana la partida. Y es que pasar de ser un «hacedor» a un director de orquesta significa que lo importante es la visión. Saber coordinar la estética con los objetivos de negocio es lo que realmente aporta valor a una marca.

 

2. La trampa de la herramienta

Muchas veces nos centramos demasiado en aprender el último software de moda. Pero la realidad es que los programas cambian; hoy es uno y mañana será otro. Lo que realmente tiene valor es la sensibilidad visual y la capacidad de comunicar una propuesta de valor.

Diseñadores técnicos hay a patadas, pero lo que cuesta encontrar —y lo que intentamos cultivar cada día en Grafica.mente— es a alguien que te presente un diseño con un fundamento sólido detrás. Entender el «porqué» antes que el «cómo».

 

3. La IA: nuestra aliada para ganar tiempo (y pensamiento)

La verdad es que recordamos con cierta nostalgia (y mucho alivio) las horas que perdíamos antes recortando imágenes a mano. Ahora que la tecnología hace eso en un segundo, el diseñador puede centrarse en lo que una máquina todavía no puede copiar:

  • La ideación: La chispa de la idea original.
  • El razonamiento: Por qué este color y no otro para este público en Asturias.
  • La contextualización: Entender el mercado local y el momento actual.

 

La IA nos libera de la tarea mecánica para que podamos ser más estratégicos.

 

4. El diseño es mucho más que estética

A veces se piensa que nuestro trabajo es solo elegir colores y formas bonitas. Pero eso es solo el final de un proceso larguísimo. El valor real se genera mucho antes, en la investigación y en saber qué beneficio real le vas a dar al usuario que va a usar esa web o ese flyer.

Como solemos decir en el estudio: el diseño que no resuelve un problema, es solo decoración.